Una profesora sustituta de 53 años de Ohio, Estados
Unidos, llamada Susan Clement-Jeffrey. Un bueno un día, un alumno suyo le ofreció un portátil por unos 60 dólares,
una oportunidad que Susan no podía dejar pasar. Una vez que lo tuvo en
casa decidió usarlo para mantener conversaciones subiditas de tono con
su pareja además de mandar varias fotos y vídeos en paños menores.
Lo que Susan no sabía, o al menos es lo que dice, es que el portátil
en cuestión era robado y la compañía de seguridad que habían
contratados sus anteriores dueños, Absolute Software, estaba monitoreando todo lo que decía y hacia mediante su ordenador. Esto quiere decir que el encargado de seguridad se dedicaba a aprenderse de memoria el cuerpo de nuestra profesora.
El caso es que por ley, estas compañías sólo pueden coger tu
dirección IP y remitírsela a la policía para que actúe en consecuencia,
sin embargo, esta compañía no siguió las pautas necesarias y ahora se
enfrenta a una demanda por parte de Susan que considera que se extralimitaron. Para ella, lo peor de todo es que en una de las fotos salía con las piernas totalmente abiertas.
Compra un portátil robado y la compañía de seguridad la graba desnuda

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